«Soy cantautora, guitarrista e incursioné en el mundo del arte hace 18 años… Soy profesora de canto, esposa y mamá de 2 niñas, Jhosslyn Lü (7) y Arleth Di (2)». Así comenzó su relato Danna Peña Schäffer (29 años), propietaria de LÜDI, una microempresa enfocada a la fabricación de juguetes didácticos para niños de todas las edades.
Danna es dueña de un espíritu emprendedor sin límites, creativa por naturaleza y visionaria, a tal punto de que su primer emprendimiento lo tuvo a los 6 años. Sin duda alguna, ella – al igual que sus hermanos – proviene de una familia que lleva en sus genes la impronta del arte y el emprendedurismo.
De hecho, nuestra protagonista confiesa que desde su infancia, parte de su crecimiento y aprendizaje tuvo como apoyo importante, la práctica de diversidad de juegos didácticos, así lo fue también para quien hoy es su esposo Aldo Vega.
“Esta práctica la trasladamos a nuestras hijas en casa, en donde en familia siempre dedicamos tiempo a estos juegos, incentivando la unidad familiar, el aprendizaje con valores y la esperanza de que si puedes soñarlo puedes hacerlo. Nuestra intención siempre fue ensayar nuevas creatividades ayudando a nuestras hijas a desarrollar la mente y perspectiva sobre las cosas desde corta edad”, relata.
Danna Peña Schäffer siempre se caracterizó por aportar ideas interesantes a sus amigas que querían emprender, pero sin darse cuenta fue involucrándose cada vez más en nuevas ideas hasta que un día se vio en las puertas de oficializar una empresa, cuya idea surgió jugando con su hija mayor.
“Nuestra hija tuvo un interés muy visible sobre los juegos, además sobre trabajos con plastilina y el fieltro, de ahí surgió la elaboración de plastilina como juego, luego a modo de pruebas, regalo a amiguitos, pasando a participar de ferias”, asegura.
Ante la buena aceptación de sus propuestas, la joven se vio ante la necesidad de registrar la marca, y ahondar en la elaboración de más opciones para el mercado.
“El éxito que tuvimos desde el principio con estos trabajos nos incentivó siempre, sin embargo, dado que la venta no era el propósito principal y ya que los juegos lúdicos eran parte importante de nuestras vidas, analizamos la idea de elaborar más productos que podrían ser también importantes para otras familias, y con esto encontramos nuestro propósito familiar”, confiesa Dana.
Inicialmente LÜDI taller comenzó en el garaje de la casa. Adquiriendo maquinarias básicas y materia prima, comenzó con los trabajos de diseño y elaboración de diferentes juguetes de madera, de fieltro y otros materiales.
Hoy en día, la firma dispone de rompecabezas, cocinitas, heladeras, libros sensoriales, robots, aviones, atril y porta cuentos. También hay pizarras, encastres, tablero sensorial, autos de fricción, pelotas Montessori, porta libros, mesa de herramientas, tembleques gigantes, bloques, e inclusive un test para profesionales, entre muchas otras cosas más que este año se irán dando a conocer, según adelanta la emprendedora.
Como anécdota revela que su hija Jhoss tuvo la idea de grabar un spot, a modo de juego, y tras subirlo a las redes sociales, la receptividad fue muy importante por lo que fusionaron también su talento para promocionar y motivar a otros niños y familias a emprender actividades comerciales. «Vimos que LÜDI tiene un alma con propósito”, aseguró.
Pese a que los inicios se dieron en forma experimental y sin recurrir a financiación externa, hoy la emprendedora planea progresar paulatinamente con los ingresos que le genera esta actividad y con la perspectiva de ir produciendo a mayor escala con miras a abarcar un mercado más amplio. Actualmente la marca está trabajando en base a un proyecto de infraestructura para edificar su propia tienda apuntando a un centro de distribución, taller equipado y depósito.
“Vive, trasmite y crece. Estas palabras siempre marcaron su vida, tanto en lo personal como en lo profesional”, con estas palabras concluyó Danna Peña Schäffer.
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