Ángel Damián Odello, nació en una familia trabajadora y desde pequeño soñó con un negocio gastronómico. Comenzó siendo vendedor de frutas en las calles, luego pasó a ser gerente de una empresa, viajó a Curitiba Brasil donde a la par de trabajar para una empresa, estudió gastronomía. En el vecino país, montó su primer local, no obstante, por circunstancias de la vida, volvió a Hernandarias, y con su concepto innovador, se convirtió en pionero con las mini pizzas árabes conocidas como esfihas.

"Desde chiquito me gustó la cocina, recuerdo que hacía panes, pizzas, fideos, ñoquis y ravioles con mi madre y mi abuela. Arranqué siendo vendedor de frutas por las calles de Hernandarias hasta convertirme en gerente de una importante firma de Ciudad del Este, luego por motivos personales me mudé a Curitiba, donde estudié gastronomía, panadería y confitería con la Fe de montar mi propio negocio gastronómico, y lo conseguí, monté un local en São José dos Pinhais", confiesa.
Cuando, Ángel Damián, por fin había logrado su sueño, montar su propio local, tuvo que volver al país. Teniendo motivos para desanimarse, el joven no lo hizo, pues, estaba convencido que era una prueba más que debía superar. Viendo el mercado gastronómico de Hernandarias como una oportunidad de arrasar con su original propuesta, volvió a la ciudad donde se crió.
"Volví a Hernandarias con la idea de volver a construir mi negocio, al principio tenía algo de temor para lanzarme aquí porque mi producto nadie conocía pero me aventure a asumir ese desafío, viéndolo como una oportunidad. Como soy nacido en Argentina y muchos de mis amistades me decían "Curepa", adopté EL CUREPA como marca", relata.
Con tan solo 148.000 mil prestado, Ángel se propuso a construir nuevamente su sueño. Con la ayuda de unos primos alquiló un local y comenzó a ofrecer sus irresistibles mini pizzas árabes (esfihas), recibiendo la aceptación de la ciudadanía hernandariense.
“Al principio me fue muy bien, lo novedoso atrajo a muchos clientes, pero luego hice algunas malas inversiones que no tuve otra opción que cerrar el local. A pesar de haber perdido todo, no perdí la esperanza y las ganas de volver a empezar. Y fue así que volví a emprender desde la casa de mis padres, esta vez, ofreciendo churros a través de las redes sociales y luego me propuse adquirir un trailer de comida el famoso "Food Trucks", y hoy puedo decir que la lo tengo gracias a un amigo", expresa entre risas.

Hoy en día, Ángel Damián Odello, es un ejemplo para muchos, de que sí se puede, sin importar las veces que hayas intentado y fracasado. Actualmente, con su trailer de churros participa de eventos turísticos de la ciudad con el apoyo de la Municipalidad de Hernandarias y la Secretaría de Turismo. Su objetivo es convertir su marca en franquicia.
“Miles de intentos y caídas pero nunca desistí de mi sueño. Nada es imposible, el secreto está en resistir e insistir sin mirar las veces que lo hayas intentado y equivocado”, con este mensaje concluyó el emprendedor.
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