/«En la sonrisa de nuestro hijo, radica nuestra fortaleza»

«En la sonrisa de nuestro hijo, radica nuestra fortaleza»

Juntos son imparables. Son creativos, dinámicos y emprendedores de pura cepa. Hace un año, abrieron su propio negocio: Creaciones de Palets Miqueas y a partir de ese entonces no pararon. Hoy los trabajos del matrimonio conformado por Jacqueline Peña y Alberto Acosta son reconocidos y gozan de muy buena aceptación en el mercado.

Dicen que en el riesgo está la ganancia. Así lo entendieron Jacqueline Peña y su esposo Alberto Acosta, cuando decidieron renunciar a un trabajo estable en una fábrica de alimentos masticables para mascotas, con miras a armar un negocio propio, pese a que no tenían muchos recursos ni experiencia más que su creatividad y la confianza en que juntos podrían lograr lo que se propusieran.

“Hacemos todo tipo de muebles de palets, con maderas bien macizas”, manifiesta Jacqueline quien ayuda a su marido en el pequeño taller que montaron en la ciudad de Villa Hayes. Cuenta que el primer pedido que recibieron les demandó bastante trabajo ya que debido a que no podían comprar insumos de primera, tuvieron que trabajar con una madera de palet de eucalipto y con tres herramientas: pulidora, un circular y un taladro.

“Usábamos palets de segunda, resecados. Sabíamos que estos casi no funcionaban para los muebles que debíamos hacer, por la calidad en las terminaciones que se requerían. Un día una señora nos dio unos palets de eucalipto y nos pidió a cambio hacerle una champañera. Desde mi punto de vista era casi imposible, sin embargo, mi marido se encargó de demostrar lo contrario”, explica. Con el paso de los meses, el matrimonio de emprendedores fue ganando confianza en el rubro, así como nuevos clientes. Hoy ya trabajan con insumos de primera (madera de pino) y herramientas que facilitan su labor.

En Creaciones de Palets Miqueas se ofrecen muebles para todo tipo de necesidades, desde aquellos que sirven para equipar el negocio, el hogar, la habitación de niños hasta casitas para mascotas. Y es que de las ingeniosas manos de Jacqueline y Alberto cada deseo de sus clientes es cumplido a tal punto de que inclusive superan sus expectativas.

“El emprendimiento lleva el nombre de nuestro hijo de seis años, Miqueas. Él es un niño con discapacidad. De allí que todo el esfuerzo que realizamos a diario es para ver su pequeña sonrisa que es un bálsamo para nuestra alma”, refiere Jacqueline.

Como reflexión final, la emprendedora anima a sus pares a vencer el miedo al fracaso y a lanzarse con una empresa propia. Afirma que “todo es posible si se tiene confianza en uno mismo y fe en que todo saldrá bien, si se trabaja con honestidad y haciendo lo correcto”.

Por Andrea Moreno

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