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Madre, emprendedora y una visionaria sin límites

Liz Valenzuela es una emprendedora todoterreno. Para ella nos existen los obstáculos más que los que uno mismo se pone en el camino. Hoy cuenta con su propia empresa donde ofrece variados artículos, pero en el futuro apunta a tener una boutique.

Sueña con abrir su propia boutique y trabaja con empeño para alcanzar su meta. Es escribana y madre de mellizos a quienes considera el motor que da vida a todos sus emprendimientos. Se describe como una trabajadora compulsiva y una creativa sin límites. Ella es Liz Valenzuela, una joven itagueña que sacrificó una brillante carrera por cuidar a sus hijos que en el 2014 habían nacido prematuros y como era de esperarse requerirían de atención especial.

Con la certeza de que había tomado la mejor decisión, Liz era consciente de sus nuevas responsabilidades y de que debía hacer algo para generar ingresos no solo para cubrir los gastos de sus pequeños, sino también los de sus padres y los de su hogar. Entonces convirtió este dilema en una oportunidad única para emprender un negocio propio que, anteriormente, no podía ni siquiera pensarlo ya que su antiguo empleo le insumía mucho tiempo.

Con unos pocos ahorros y con la ayuda de sus padres comenzó a vender hielo en la despensa que tenían en la casa familiar. Como no eran suficientes los ingresos no tardó en proponer la venta de bocaditos y comidas típicas, luego ofreció ensalada de frutas y, además, habilitó un espacio para vender ropas y calzados para niños, damas y caballeros. También incluyó artículos de juguetería y con el paso de los meses introdujo algunas opciones dulces como pastafrolas, bizcochuelos, marmoladas, e incluso, clericó para los que no tengan tiempo de prepararloTodas gozaban de un éxito tal que toda la cuadra la conocía.

“Los primeros días fueron excelentes. Tenía muy buenas ventas, pero luego fueron mermando a tal punto que ya no quería abrir el negocio. Sin embargo, nunca desistí. Sabía que tenía que esforzarme el doble, de allí que siempre encontraba las fuerzas que necesitaba para seguir adelante en mis hijos que son mi principal motivación”, señaló.

Aprovechó, por otro lado, para aclarar que la denominación de su negocio es Ramos Generales FLP. “Esas siglas significan mi nombre y la de mis hermanos, fue el primer nombre que mis padres le dieron a su despensa, así que ese nombre continua y continuará por más años y es el nombre que sigo usando”.

Hoy con años de experiencia en el rubro de los negocios Liz siente que puede inspirar a muchos jóvenes que como ella están en proceso de abrir un emprendimiento.

“No bajen los brazos ni se dejen sublevar por los obstáculos. Porque problemas habrán siempre y en todo lugar, pero depende de nosotros mismos continuar o dejarnos vencer. Siempre hay que superarse y aspirar a más cosas, por ejemplo ayuda bastante ir a charlas sobre negocio, a ferias e intercambiar ideas con los demás emprendedores. Actualmente hago de todo un poco y vendo de todo”, concluyó la emprendedora.

Por Andrea Moreno

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